ADQUIERE "EL MITO DE LA TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA"

lunes, 24 de abril de 2017

"Un chapulín no hace verano" (La Jornada, 24 de abril, 2017)

El Senador del PRD, Zoe Robledo, ya saltó a Morena
John M. Ackerman

La experiencia de los fraudes de 1988, 2006 y 2012 ha demostrado que la única manera de derrotar en 2018 al sistema de muerte, corrupción e impunidad que hoy nos malgobierna será por medio de una enorme avalancha de participación ciudada­na capaz de inundar las calles y las urnas con dignidad ciudada­na. La próxima elección presidencial no puede limitarse a una mera decisión entre candidatos, sino que la población debe entender el momento electoral como un gran plebiscito sobre el pasado, el presente y el futuro de la nación.

Para generar esta importante coyuntura de activación social, Morena tiene la responsabilidad histórica de abrirse a los diferentes sectores de la sociedad, pero sin perder su brújula ética o la integridad de su proyecto alternativo de nación.

Existe una enorme diferencia entre abrirse a la ciudadanía y pactar con el poder. Por ejemplo, la firma de los pactos de unidad por personajes diversos en las diferentes capitales del país no implica que Andrés Manuel López Obrador este cediendo espacios dentro de la estructura del instituto político, sino solamente que el nuevo partido busca romper con el sectarismo que tanto daño ha hecho a la izquierda mexicana durante las últimas décadas.

Mientras López Obrador y las bases sociales de Morena mantengan el control sobre la línea política y la determinación de las candidaturas a cargos de elección popular, el nuevo partido ciudadano tendrá suficiente fuerza e independencia para recibir, digerir y poner a trabajar a los nuevos cuadros sin que ello implique la desviación del proyecto original del partido...

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lunes, 17 de abril de 2017

"La mafia en problemas" (Revista Proceso, 16 de abril, 2017)

John M. Ackerman

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) es una organización política que carece de cualquier ideología o proyecto político. Lo único que une a sus integrantes es un enorme pacto de corrupción e impunidad. Como una gran mafia donde todos deben algún favor a los demás, y donde cada uno es testigo de las faltas de los otros, esta enorme red de cinismo institucionalizado solamente funciona cuando puede seguir garantizando cada vez mayores oportunidades de lucro así como efectivos salvoconductos frente a la ley.

Las detenciones del ex-gobernador de Tamaulipas, Tomás Yarrington, en Italia, y de Javier Duarte, en Guatemala, demuestran que la red de autoprotección llamada PRI empieza a fragmentarse y debilitarse. Yarrington era prófugo de la justicia desde 2012, acusado de crimen organizado y lavado de dinero, entre otros delitos. El ex-gobernador había podido caminar libremente por el mundo durante todo el sexenio de Enrique Peña Nieto, de la misma manera en que el ex-gobernador de Veracruz, Javier Duarte lo hizo desde su escape pactado hace seis meses, y el ex-gobernador de Chihuahua, César Duarte, lo hace hoy en El Paso.

Pero de repente las autoridades estadounidenses interrumpieron los planes de golf y buen vino de Yarrington en Florencia y alertaron al gobierno italiano sobre la ubicación del prófugo. El gobierno guatemalteco hizo lo mismo en el caso de Javier Duarte, quien disfrutaba del centro vacacional de Panajachel en el hermoso Lago de Atitlán. Hace un año ocurrió algo similar en el caso de Humberto Moreira. Las vacaciones de lujo del ex-gobernador de Coahuila fueron abruptamente interrumpidas por las autoridades españolas actuando en respuesta a una orden de detención emitida por Washington.

Todo parece indicar que en su desesperación por salvarse a si mismos, la cúpula del PRI-gobierno está dispuesto a traicionar a todos, incluyendo a sus aliados y amigos más cercanos. Ofrecerán todas las cabezas necesarias a los leones del norte con tal de salvar sus propios pellejos...

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lunes, 10 de abril de 2017

"El miedo no anda en burro" (La Jornada, 10 de abril, 2017)

John M. Ackerman

"Primero te ignoran, des­pués se ríen de ti, luego te atacan… en­tonces ganas”, dijo Mahatma Gandhi en 1930, en el momento más álgido de su movimiento hacia la liberación de India del yugo colonial. “Nada nos importa que la prensa mercenaria nos llame bandidos y nos colme de oprobios… yo estoy resuelto a luchar contra todo y contra todos sin más baluarte que la confianza, el cariño y el apoyo de mi pueblo”, escribió Emiliano Zapata en su emotiva carta a Gildardo Magaña el 6 de diciembre de 1911, días después de haber publicado el Plan de Ayala.

Los tiempos y los contextos son radicalmente diferentes, pero hoy Andrés Manuel López Obrador (AMLO) cumple la misma función que Gandhi y Zapata. Su marcha pacífica hacia Los Pinos en 2018 se ha convertido en una masiva movilización popular en favor de la transformación de la patria y la liberación del pueblo mexicano de la dominación neocolonial. La vasta ola de apoyo que ha acompañado al tabasqueño en todos los actos de firma de su Pacto de Unidad en las capitales del país, como ayer en la Ciudad de México, indica que estamos atravesando por un rompimiento histórico en las coordenadas del poder político y social.

La virulenta respuesta de quienes temen perder su lugar en el paraíso de la impunidad no se ha hecho esperar. En un intento de revivir el espectro del peligro para México de 2006, la prensa mercenaria todos los días inventa nuevas infamias contra AMLO. Mientras, Felipe Calderón y Enrique Ochoa dan pena ajena con sus ataques machistas contra la candidata de Morena a la gubernatura del estado de México, Delfina Gómez.

Los pistoleros intelectuales del PRIAN también han dirigido su armamento contra quien teclea estas letras. Durante los 15 días recientes, este columnista y académico ha sido vilipendiado de la manera más grotesca, ignorante, agresiva y mentirosa. Más de una docena de columnas han sido dirigidas expresamente en mi contra por personajes como Pablo Hiriart, Jorge Fernández Menéndez, Ricardo Alemán, Fernando García Ramírez, Federico Arreola, Leo Zuckermann, Juan Ignacio Zavala y Genaro Lozano. El linchamiento mediático también ha llegado a la radio y la televisión, con locutores como Óscar Mario Beteta...

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lunes, 3 de abril de 2017

"Descomposición y esperanza" (Revista Proceso, 2 de abril, 2017)


John M. Ackerman

Dice Enrique Peña Nieto que la crisis generalizada del Estado mexicano sólo existiría en nuestras “cabezas” e insiste en culpar a Andrés Manuel López Obrador y su supuesto “populismo” por todos los males del país. Y en un esfuerzo sumamente peligroso que muestra su gran desesperación, el Presidente en funciones también ha buscado confrontar las Fuerzas Armadas directamente con el tabasqueño. 

Felipe Calderón también se ha sumado a la feria de ataques en contra de quien encabeza todas las encuestas pre-electorales, recurriendo a su muy sobado y desgastado discurso fantasioso de que López Obrador se parecería a Hugo Chávez y que por lo tanto sería un “peligro para México”. 

Darían risa estos esfuerzos por distraer la atención ciudadana del enorme fracaso de los gobiernos del PRIAN si no fueran tan indignantes y cínicos. Resulta que los responsables por la total descomposición del país ahora quieren culpar al hombre a quien ellos mismos le han robado la presidencia en dos ocasiones y que no ha ocupado un solo cargo público desde hace más de una década. 

Los hechos demuestran fehacientemente que la crisis generalizada no sólo existe en nuestras cabezas sino que es una realidad palpable a lo largo y ancho de la república. Y la historia demostrará con gran claridad quienes son los verdaderos culpables por la destrucción de la patria y la descomposición de la institucionalidad democrática. 

Por ejemplo, de acuerdo con el Gobierno de los Estados Unidos, el fiscal general de Nayarit, Édgar Veytia quien gozaba con un nombramiento del Congreso del Estado hasta el año 2020, es uno de los capos del narcotráfico más importantes en su estado, de mayoría PRIista, y que conspiraba para la manufactura y la distribución de cocaína, heroína, metanfetaminas y mariguana...

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lunes, 27 de marzo de 2017

"El canciller traidor" (La Jornada, 27 de marzo, 2017)


Miroslava Breach, Cecilio Pineda, Ricardo Monlui, si tocan a uno, nos tocan a todos.

John M. Ackerman

En lugar de denunciar internacionalmente al gobierno de Donald Trump por sus ataques racistas y fascistas contra mexicanos y extranjeros, Enrique Peña Nieto prefiere trabajar con el nuevo dictador de Estados Unidos para acosar y agredir a la hermana república de Venezuela. En un acto de alta traición a los principios de solidaridad latinoamericana y de la soberanía nacional mexicana, el canciller Luis Videgaray se ha convertido en un vil lacayo de Washington y en el principal porrista de la propuesta de Luis Almagro, secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), de expulsar a Venezuela por su supuesto rompimiento con la Carta Democrática de la organización.

Si la Asamblea General de la OEA decide sacar a Venezuela tendría que expulsar también, y en el mismo acto, a México.

Venezuela es mucho más democrático y respetuoso a los derechos humanos que México. En el país sudamericano no asesinan periodistas ni se cometen fraudes electorales. En Venezuela no hay masacres cada seis meses ni se desaparece masivamente a estudiantes, como en los casos de Nochixtlán, Ayotzinapa, Tepic, Tlatlaya, Apatzingán, Ostula y Tanhuato. Y en Venezuela los medios privados de comunicación electrónica se lanzan día y noche, y de la manera más frontal y directa, en contra de su gobierno, mientras en México estamos sujetos a un régimen de control mediático sin parangón.

En México existe una sistemática criminalización de la protesta social y ha habido cientos de presos políticos, más que en cualquier otro país latinoamericano, durante el gobierno de Peña Nieto. Gonzalo Molina, José Manuel Mireles, Nestora Salgado, Adán Mejía, César Mendoza, Arturo Campos, Damián Gallardo, Leonel Manzano, Librado Baños, los 25 jóvenes del Frente Popular Revolucionario, los 11 estudiantes detenidos el 20 de noviembre de 2014 en el Zócalo capitalino, y numerosos defensores de la tierra en Puebla, son solamente unos cuantos de los casos más importantes durante el actual sexenio...

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domingo, 19 de marzo de 2017

"Trump en el banquillo" (Revista Proceso, 19 de marzo, 2017)

López Obrador en el Club Nacional de Periodistas en Washington, D.C.
John M. Ackerman

El pasado miércoles 15, un amplio grupo de ciudadanos libres de México y Estados Unidos acompañamos a Andrés Manuel López Obrador en la entrega de una petición a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que denuncia el carácter racista y violatorio de derechos humanos de las "órdenes ejecutivas” emitidas por Donald Trump el pasado 25 de enero. También solicitamos que la CIDH emita inmediatamente medidas cautelares para docenas de casos específicos de migrantes que hoy se encuentran bajo riesgo inminente de perder su libertad, su seguridad y su patrimonio por las acciones antimigrantes del gobierno estadounidense. 

Las órdenes ejecutivas mandatan la construcción de un muro fronterizo y abren la puerta para la expulsión masiva e indiscriminada de migrantes indocumentados. Estas acciones de Trump son el equivalente a una declaración de guerra en contra de México y los mexicanos. De la noche a la mañana, todos los mexicanos de ambos lados del río Bravo se han convertido en personas sospechosas e indeseables por el simple hecho de haber nacido en este país. 

La condición de estar indocumentado en un país extranjero de ninguna manera cancela la vigencia de los derechos humanos. Tal como el abogado redactor de la denuncia, Netzaí Sandoval, explica en la petición, las autoridades de Estados Unidos están obligadas por la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre de 1948 a respetar los derechos fundamentales como la presunción de inocencia, el debido proceso, el derecho al asilo y las protecciones especiales para los niños, entre otros.

Las naciones tienen el derecho a regular sus fronteras, pero una vez que alguien se encuentra dentro del territorio nacional, no deben permitirse detenciones generalizadas y arbitrarias basadas en la simple sospecha de que alguno de los capturados pudiera carecer de documentos migratorios en regla. Este tipo de redadas son particularmente graves cuando están dirigidas intencionalmente en contra de un grupo étnico, racial o nacional, como es el caso actual con los mexicanos...

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Primera plana de El Pais, 16 de mayo 2017

lunes, 13 de marzo de 2017

"Un llamado a la dignidad mexiquense" (La Jornada, 13 de marzo, 2017)

John M. Ackerman

El próximo 4 de junio, los mexiquenses tendrán una oportunidad de oro para enviar una contundente señal de repudio simultáneamente al podrido Grupo Atlacomulco que malgobierna el país y a sus cómplices del PAN representados por su fallida ex candidata presidencial. El primo de Enrique Peña Nieto, Alfredo del Mazo Maza, y la responsable de los oscuros manejos financieros de Juntos Podemos, Josefina Vázquez Mota, son dos expresiones de un mismo sistema de oprobio.

Si México fuera un país democrático, la enorme indignación ciudadana contra el PRIAN se reflejaría de manera natural en las urnas y el sistema sufriría una contundente derrota en el estado de México. Ello desencadenaría un sano proceso de alternancia auténtica en el estado más poblado de la República, lo cual también abriría una ventana de esperanza hacia las elecciones presidenciales de 2018.

Lamentablemente, en los años recientes se han fortalecido y "modernizado" los mecanismos para la defraudación de la voluntad popular. Una de las prácticas más efectivas ha sido la masiva compra y coacción del voto. El estado de México ha sido uno de los sitios predilectos para la consolidación de esta estrategia de fraude electoral.

Indicador claro de que ya se prepara un fraude descomunal para las elecciones mexiquenses son los reportes sobre la desbordada actividad pública de la hija de Eruviel Ávila. Isis Ávila, quien también funge de titular del DIF del estado de México, está protagonizando ocho actos masivos al mes para entregar apoyos de la Secretaría de Desarrollo Social del estado. En esas actividades, la hija del gobernador presume los supuestos logros del gobierno de su padre en ámbitos ajenos al desarrollo social, como seguridad pública e infraestructura. Han asistido a estos eventos funcionarios federales, como Rosario Robles, Aurelio Nuño, Luis Miranda y hasta el mismo Enrique Peña Nieto. En algunas de las reuniones se entregan tarjetas llamadas La Efectiva, con montos de entre 2 mil 750 y 3 mil pesos a cambio de la credencial de elector...

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martes, 7 de marzo de 2017

"Debate en Aristegui sobre Morena, #Ahora, Bots y 2018" (Aristegui Online, 6 de marzo, 2017

Parte 1: 
Bots, "Ahora" y Morena, con John Ackerman, Alfredo Figueroa y Carlos Páez
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Parte 2: 
¿AMLO o 'Ahora'?: debaten Ackerman y Figueroa
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lunes, 6 de marzo de 2017

"Como parar el fraude de 2018" (Revista Proceso, 5 de marzo, 2017)

John M. Ackerman

El régimen autoritario prepara un enorme fraude para imponer en Los Pinos a quien resulte ser el candidato de la continuidad en 2018. Los capitanes del poder económico y político del país ya se dieron cuenta de que ninguno de sus candidatos logrará reunir suficientes votos para ganar limpiamente en las próximas elecciones presidenciales. La indignación ciudadana ha crecido tanto y la ineptitud gubernamental ha llegado a un extremo tan intolerable que la mayoría de los votos libres inevitablemente apoyará al único candidato antisistema viable: Andrés Manuel López Obrador. 

Este desenlace es inaceptable para quienes manejan las redes de impunidad y de saqueo. Quien no sabe "aceptar la derrota” no es el tabasqueño, sino el sistema de corrupción y violencia institucionalizada que ha malgobernado desde hace 71 años, a partir de la creación del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en 1946. La llegada a Los Pinos de alguien honesto, digno y cercano al pueblo implicaría la pérdida de enormes negocios, e incluso posible responsabilidad penal, para una gran cantidad de individuos que hoy viven como simples parásitos del sistema. 

Las estrategias para la defraudación de la voluntad popular se modernizan y actualizan con cada elección presidencial. En 1988, simplemente "se cayó el sistema” y se reacomodaron las cifras desde la Secretaría de Gobernación para garantizar el "triunfo” de Carlos Salinas, con 51% de la votación. Posteriormente, la flamante alianza entre el PRI y el PAN, articulada por medio de la voz de Diego Fernández de Cevallos, ordenaría la destrucción de las boletas electorales para evitar cualquier cuestionamiento futuro de la legitimidad de Salinas. 

En 2006, el instituto electoral supuestamente "autónomo” utilizó técnicas un poco más sutiles de manipulación informativa para hacer lo mismo que Gobernación en 1988. Todos recordamos cómo el entonces presidente del Instituto Federal Electoral (IFE), Luis Carlos Ugalde, quien había llegado a su puesto gracias a su cercanía con Elba Esther Gordillo, ordenó a los consejos distritales del instituto limitar al máximo el recuento de los votos. Posteriormente, tanto el IFE como el Tribunal Electoral se negaron a permitir el escrutinio ciudadano de las boletas electorales y finalmente las mandaron destruir utilizando los mismos argumentos que en 1988...

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lunes, 27 de febrero de 2017

"AMLO es mi gallo" (La Jornada, 27 de febrero, 2017)


John M. Ackerman

"La reciente andanada de ataques contra Andrés Manuel López Obrador responde a un solo propósito: apagar el fuego de la esperanza ciudadana que cada día se esparce con más vigor por todos los rincones de la República. El tabasqueño merece el apoyo de todos los ciudadanos libres del país. Yo sí votaré por AMLO."

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lunes, 20 de febrero de 2017

"Derecha dividida, izquierda unida" (Revista Proceso, 19 de febrero, 2017)


John M. Ackerman

Una de las grandes debilidades de la izquierda en el mundo, y en particular en México y América Latina, ha sido su tendencia a las divisiones y los pleitos internos. Las fuertes convicciones y la pluralidad ideológica de quienes militan en movimientos progresistas, combinado con las infiltraciones y las cooptaciones desde el poder, producen un caldo de cultivo para la generación de constantes debates y conflictos. Esta situación convierte este tipo de movimientos en sumamente vulnerables a los ataques electorales, sociales y represivos desde el Estado y los poderes fácticos. 

En contraste, la derecha suele caminar unida. El dinero y el negocio de la impunidad son sus grandes lubricantes. Entre personas sin principios pero con grandes ambiciones, no hay división ni berrinche que no se pueda resolver con un cañonazo de miles de dólares. Y la profunda red de complicidades entre los integrantes de la mafia no permite a nadie confrontar con demasiada fuerza a su adversario, so pena de ser expulsado del paraíso de la protección del poder. 

Sin embargo, actualmente en México nos encontramos de repente en una situación excepcional en que la izquierda camina unida mientras la derecha se deshace en mil partes. 

La fallida marcha de “Vibra México” constituyó un excelente botón de muestra de la descomposición de la derecha. En 2004, un grupo de convocantes muy similar al de “Vibra México” logró sacar docenas de miles de personas vestidos de blanco a las calles para protestar en contra del gobierno capitalino de Andrés Manuel López Obrador, y supuestamente también a favor de una mejor seguridad pública en la Ciudad de México. Muchas de esas mismas convocantes, como María Elena Morera y Isabel Miranda de Wallace, después evidenciarían su claro sesgo ideológico al respaldar las fallidas políticas de Felipe Calderón que empeoraron la seguridad pública y hundieron a todo el país en un baño de sangre. 

Hoy, 13 años después de aquella marcha, menos de diez mil personas respondieron a la nueva convocatoria a una “marcha blanca”. Y quienes aportaron la verdadera “buena vibra” no eran los convocantes de derecha sino quienes desobedecieron la consigna de comportarse de manera “respetuosa” con el gobierno de Enrique Peña Nieto y prefirieron mostrar pancartas llenas de expresiones de repudio tanto para Donald Trump como para el presidente mexicano. 

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lunes, 13 de febrero de 2017

"La voz pública de la UNAM" (La Jornada, 13 de febrero, 2017)

Enrique Graue y Aurelio Nuño
John M. Ackerman

Sin haber realizado la más mínima consulta a la comunidad universitaria, el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el doctor Enrique Graue, comprometió la semana pasada a la máxima casa de estudios como convocante formal a las fallidas marchas de Vibra México que tuvieron lugar ayer. Hizo lo mismo el doctor Pedro Salazar, director del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM, al sumar a la iniciativa la entidad académica donde labora un servidor. Otras autoridades universitarias a lo largo y ancho del país hicieron lo mismo.

Con todo respeto para las distinguidas autoridades universitarias, tenemos la obligación como pensadores libres a reflexionar críticamente sobre esta decisión. Nadie pone en duda el derecho de Graue, de Salazar o de cualquier otro integrante de la comunidad universitaria para asistir e incluso convocar a cualquier marcha o manifestación pública a título personal. Pero cuando lo hacen desde su investidura como autoridades universitarias nos comprometen a todos.

El problema central con la iniciativa de Vibra México es que tiene un evidente sesgo político. La UNAM y el IIJ aparecieron como convocantes junto con agrupaciones como Mexicanos Primero, liderado por Claudio X González, quien fue el autor de la retrógrada reforma educativa de Enrique Peña Nieto, y la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex). Y para que no quedara ninguna duda, el día después de anunciar su participación en la marcha dominical, el rector Graue protagonizó una vistosa conferencia de prensa junto con Aurelio Nuño y también, de manera inexplicable e indignante, la madre del desprestigiado secretario de Educación Pública.

Si bien la convocatoria para Vibra México era estrictamente ciudadana y se enfocaba principalmente en el rechazo a las agresiones de Trump contra México, su objetivo político era claro: respaldar al mal gobierno de Peña Nieto y deslindar a Luis Videgaray de cualquier responsabilidad por su complicidad directa con Trump...

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domingo, 5 de febrero de 2017

"Hipocresía constitucionalizada" (Revista Proceso, 5 de febrero, 2017)

Hipócritas, Osorio Chong, Mancera y Encinas "promulgan" la Constitución CDMX
John M. Ackerman

Hoy, 5 de febrero de 2017, en el centenario de nuestra Carta Magna, seremos testigos de un grotesco espectáculo en que los mismos políticos y gobernantes responsables por la traición a los enaltecidos valores, principios y compromisos sociales contenidos en nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPEUM) (véase: http://www.proceso.com.mx/430089/honrar-la-constitucion) se erigirán como los guardianes de la legalidad, el Estado de derecho y la justicia.

Con enorme cinismo, los rateros se presentarán como defensores de la honestidad. Los vendepatrias se pronunciarán a favor de la soberanía nacional. Los sátrapas, término persa equivalente a “cacique” en México, pronunciarán discursos grandilocuentes a favor de la democracia. Los oligarcas afirmarán que favorecen la justicia social. Y los asesinos jurarán su compromiso más estricto con la paz y la armonía social.

Desde la creación del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en 1946, el régimen mexicano se ha basado en la hipocresía más profunda. A partir del sexenio de Miguel Alemán, electo en 1946 como el primer Presidente de la República emanado de las filas del nuevo partido, se inaugura una etapa de cinismo estructural en que se coloca en un altar los grandes héroes de la patria y los principios de justicia social de la Constitución de 1917 con el único fin de distraer la atención pública y poder burlarse más libremente en la práctica de estos mismos héroes y principios. 

La respuesta más fácil a esta evidente traición es arrojar por la ventana al proverbial bebé junto con el agua sucia. Desde las calles y las plazas del país, importantes organizaciones sociales y ciudadanos indignados proclaman que hoy en el centenario de la Constitución no hay “¡Nada que festejar!”. Afirman, no sin razón, que los derechos humanos y sociales contenidos en nuestra Constitución, al agua, a la alimentación, a la salud, a la tierra y al trabajo, no se cumplen y que las docenas de reformas impulsadas por los gobiernos neoliberales han trastocado la original esencia revolucionaria de nuestra Carta Magna. Estos grupos llaman a la población a participar en la redacción de una nueva Constitución que pudiera garantizar la verdadera tutela de nuestros derechos y la defensa de la Nación.

Este proyecto alternativo y renovador es muy loable. Es cierto que nuestra Constitución ha sido manoseada y traicionada un millión de veces por nuestros “gobernantes” y “autoridades”. Sin embargo, la experiencia vivida con la redacción de una nueva Constitución para la Ciudad de México, aprobada por la Asamblea Constituyente el pasado 31 de enero, demuestra claramente que antes de llamar a una nueva constituyente primero tendríamos que conquistar las instituciones públicas realmente existentes.

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lunes, 30 de enero de 2017

"Unidad y boicot" (La Jornada, 30 de enero, 2017)

John M. Ackerman

Si Enrique Peña Nieto realmente quisiera defender a México, no mantendría en secreto sus conversaciones y acuerdos con Donald Trump. Y si Carlos Slim de verdad buscara unir y fortalecer a México, repatriaría sus inversiones estadunidenses y devolvería a los mexicanos aquella parte de su fortuna acumulada a partir de abusos monopólicos y pactos con el poder.

Los discursos vacíos de estos y otros personajes son perfectamente inútiles para aminorar la tormenta que se avecina. En lugar de palabras, México reclama acciones.

Respaldar a Peña Nieto en el contexto actual es la peor estrategia posible. El actual ocupante de Los Pinos se lleva mejor con Trump que con el pueblo mexicano y trabaja estrictamente en función de los intereses de las grandes empresas trasnacionales. A Peña Nieto no le interesa defender a México, sino solamente apoyar los negocios de sus amigos y garantizar su propia impunidad transexenal.

Recordemos el ilegal y traidor acto de campaña que Peña Nieto le organizó a Trump en Los Pinos el pasado 31 de agosto en medio de las elecciones presidenciales estadunidenses. El organizador de aquel encuentro, el saqueador en jefe Luis Videgaray, ahora funge como secretario de Relaciones Exteriores. Y la primera acción de Videgaray como canciller fue entregar a Joaquín El Chapo Guzmán en bandeja de plata justo a tiempo para la toma de posesión del magnate neoyorquino.

Durante la semana pasada, el presidente mexicano más repudiado en la historia no ha respondido a Trump como un hombre de Estado, sino como un lacayo. Peña Nieto no suspendió su asistencia a la reunión programada en Washington para el 31 de enero hasta después de que Trump mismo la hubiera cancelado por la vía de los hechos, con un tuit amenazante y descalificador sobre el necesario pago del muro por México como condición para la celebración del encuentro...

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ENTREVISTA IN EXTENSO CON FERNANDO DEL RINCON EN CNN SOBRE CARLOS SLIM Y LAS NEGOCIACIONES SECRETAS ENTRE PEÑA NIETO Y TRUMP
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domingo, 29 de enero de 2017

"Mexico will never pay for Trump´s beloved wall/ México jamás pagará por el muro de Trump" (COLUMNA BILINGUE, The New York Daily News, January 29, 2017)


John M. Ackerman

Mexico is an enormous, powerful country with a trillion-dollar economy, the 15th largest in the world. It could easily pay for President Trump's allegedly soon-to-be-built southern border wall if it wanted to, fulfilling Trump's signature campaign promise.

But it's not going to happen. Not today, not tomorrow, never. The Mexican people won't pay voluntarily — and none of Trump's gambits to force payment will work.

Which means it's American taxpayers who will pay the $20 billion to $40 billion cost of the wall. Would those rally crowds have cheered the idea so wildly if they'd assumed they or their kids or grandkids would be footing the bill?

First, let's consider whether political pressure can force Mexico neighbor to wall itself off from its northern neighbor.

Mexicans are a proud and dignified people, and they would never allow such a thing to happen. To do so would be the equivalent of the United States paying for Iran, China or Russia's missile defense programs. If the sitting Mexican government did cave into Trump's demands, it would be toppled immediately and replaced by a new government with more of a spine...

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ESPAÑOL

México es un país enorme y poderoso con una economía que vale un millón de millón de dólares, la 15ª más grande del mundo. El país podría fácilmente pagar por el muro en la frontera sur del Presidente Trump, que supuestamente se construirá pronto, si así lo deseara, cumpliendo la promesa de campaña de Trump.

Pero no va a suceder. Ni hoy, ni mañana, nunca. El pueblo mexicano jamás pagará por voluntad propia -y ninguno de los planes de Trump para forzar el pago funcionará.

Ello implica que los contribuyentes estadounidenses son quienes que pagarán los $ 20 mil millones a $ 40 mil millones de dólares que costará el muro. ¿Aquellos aguerridos manifestantes en los mítines de campaña de Trump hubieran vitoreado tan vigorosamente la idea del muro si hubieran sabido que ellos, sus hijos o sus nietos pagarían la cuenta?

Consideremos primero si la presión política puede obligar al vecino del sur a aislarse a si mismo de los Estados Unidos.

Los mexicanos son un pueblo orgulloso y digno, y nunca permitirían que tal cosa suceda. Hacerlo equivaldría a que los Estados Unidos pagaran por los programas de defensa antimisiles de Irán, China o Rusia. Si el actual gobierno mexicano abdicara a las demandas de Trump, sería derribado inmediatamente y reemplazado por un nuevo gobierno dispuesto a defender su país...

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viernes, 27 de enero de 2017

"At some point, Mexicans may just decide to turn their backs on the United States" (Politico Magazine, January 27th, 2017)


John M. Ackerman

On Barack Obama’s first visit to Mexico as president in 2009, thousands of people spontaneously swarmed onto Mexico City’s grand Reforma Avenue to see whether they could get a peek at the 44th president of the United States as he passed by. Despite a long history of conflict between the two countries, the Mexican people were highly optimistic about the future of binational relations and believed in Obama’s message of hope and renovation.

In contrast, after the events of this past week, it will be difficult for Donald Trump to ever set foot on Mexican soil. Mexicans are a proud and dignified people and do not take well to being humiliated in public. Indeed, in response to the constant insults and lack of respect coming out of the new U.S. administration, Mexican citizen groups already have started to plan boycotts of Citibank, Walmart and other U.S. corporations. The newspapers and TV shows are full of biting commentary about Trump’s intolerant and aggressive behavior. At a rally a couple of weeks ago, one of the protesters even burned an American flag, something entirely unprecedented for more than a century in Mexico.

Trump is apparently confident that Mexico´s weak and highly questioned president, Enrique Peña Nieto, will eventually cave into his demands. As I have argued elsewhere, Peña Nieto was instrumental in making Trump’s victory possible and generally shares the same pro-corporate worldview. Trump’s real Latin American double is not Hugo Chávez or Evo Morales, as some misguided commentators have suggested, but Peña Nieto.

Peña Nieto´s first actions since Trump´s election have been conciliatory—some might say servile. At the beginning of January, he appointed Luis Videgaray, an economist with no diplomatic experience but with ties to Trump's son-in-law Jared Kushner, as Mexico's new secretary of foreign relations. And the day before Trump´s inauguration, Peña Nieto sent over Joaquín “El Chapo” Guzmán to the United States as a demonstration of his willingness to collaborate with the new administration.

But Trump has underestimated the response of the Mexican people. Even before Jan. 20, Mexico was already a tinderbox. The drastic reduction of international oil prices along with the collapse in the value of the Mexican peso—50 percent since Peña Nieto took power in 2012—has led to a serious fiscal crisis along with a jump in inflation. The government has responded with the highly questionable strategy of squeezing consumers through new taxes on gasoline and hiking the prices on public utilities, such as electricity...

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miércoles, 25 de enero de 2017

"Trump's Accomplice in Mexico: How President Enrique Peña Nieto helped pave the way for the wall" (The Atlantic, January 25th, 2017)


John M. Ackerman

Donald Trump made good today on part of his promise of an immigration crackdown. Mexico and Mexicans, along with countries he fears could send “radical Islamic terrorists,” are his principal targets. The southern border wall will be built and the president will actively pressure and persecute local officials who protect undocumented immigrants.

It’s one thing to chastise local mayors. It is quite another to escalate tensions with a country of over 120 million with which you share a border of some 2,000 miles. But it turns out that Trump has a key Mexican accomplice to achieve his objectives: Mexican President Enrique Peña Nieto. Trump would not be able to do what he’s planning without the complicity of the Mexican government. If Mexico had authorities concerned about the welfare of their people, actions like Trump’s would be stopped cold.

Indeed, the foreign government that made the greatest contribution to Donald Trump’s victory was not Russia. It was Mexico. Vladimir Putin’s alleged covert meddling in the presidential election pales in comparison to Peña Nieto’s overt, public support for Trump. The Mexican leader is expected to cash in on that support on Tuesday, January 31st as he becomes the first Latin American head of state to meet with the new U.S. president in the White House. 

Peña Nieto will speak publicly about protecting his people, but his real agenda is to negotiate impunity for his government as his administration winds to an end. In exchange for Trump ignoring the vast corruption scandals and systematic human rights violations south of the border, Peña Nieto will sell his country down the river by legitimizing Trump’s attacks on Mexico and Mexicans with his visit.

Trump and Peña Nieto have a great deal in common. The Mexican president already applies mass deportation policies, of the kind Trump promised, against Central Americans trying to cross Mexico towards the United States. Peña Nieto has also already begun construction, with U.S. help, of a high-technology equivalent of a “wall” on Mexico’s southern border with Guatemala.

Like Trump, Peña Nieto has placed the corporate agenda front and center. He began his administration with a blitz of “structural reforms” that privatized the oil and electricity industries, rolled back protections for labor, and attacked public education. Freedom of expression and protest have also come under heavy fire. Marches are systematically repressed, social and political leaders jailed or assassinated, and journalists censored, fired or murdered. Federal security forces have also committed a series of heinous massacres. An extreme equivalent of the America’s Patriot Act, allowing for the permanent use of the military for law enforcement and the generalized suspension of habeas corpus, freedom of assembly, and other fundamental rights, is presently being discussed in the Mexican Congress.

Peña Nieto directly contributed to the success of the Trump campaign. On August 31st, 2016, the Mexican president organized what amounted to a royal reception for Trump at the Los Pinos Presidential Residence in Mexico City. The Republican candidate was struggling in the polls at the time, shortly after the Democratic National Convention had given Hillary Clinton a significant bump. One of Trump’s weakest spots was that he was perceived to be unable to handle the job of commander-in-chief or be fully respected by foreign leaders. His aggressive attacks on immigration had also created the impression that he was a racist...

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domingo, 22 de enero de 2017

"Defender a México" (Revista Proceso, 22 de enero, 2017)

Isidro Baldenegro, imprescindible luchador social, descanse en paz, justicia ya 
John M. Ackerman 

La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca constituye una excelente oportunidad para que los mexicanos recordemos y defendamos la grandeza de la historia, la cultura, la naturaleza y la economía de nuestro país. No se trata, desde luego, de emular el nativismo patriotero del bárbaro ignorante que ahora comanda el gobierno del país vecino, sino todo lo contrario. Habría que rescatar las mejores tradiciones de luchas republicanas, sincretismo cosmopolita e internacionalismo libertario que siempre han estado presentes a lo largo de la historia de México. 

Estados Unidos es un país construido a partir de la muerte y la rapiña. Aquel país nació con el genocidio de los pueblos indígenas, creció a partir de la sangre de los esclavos secuestrados de la costa de África y consolidó su predominio mundial en función de sus constantes intervenciones extranjeras, sobre todo en América Latina. La “libertad” de la que se goza en Estados Unidos es estrictamente empresarial y capitalista. Al norte del Río Bravo, el valor humano se mide en dólares y el éxito profesional depende de eliminar y humillar al adversario. 

Tres libros de lectura esencial para entender como se ha forjado la actual Estado-nación estadounidense son: A People´s History of the United States, de Howard Zinn, War and Revolution, de Domenico Losurdo y Fear Itself, de Ira Katznelson. Estas tres obras, a la vez históricas y filosóficas, transparentan los cimientos podridos de un país cuya enorme riqueza y poderío militar están construidos encima de una trágica bancarrota moral, racista e intolerante. 

Hay, sin duda, muchos estadounidenses dignos y ha habido grandes luchas sociales en aquel país. Sin embargo, las actuales estructuras de poder dominante y coordenadas del debate público suelen sofocar al pensamiento crítico y matar las utopías transformadoras...

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